Los anteojos de sol para la conducción
Para disfrutar de la conducción, hay que hacerlo con todos los sentidos. Sin embargo, la visión es el más importante de los cinco sentidos para conducir ya que recibe el 90 % de la información. No es en vano que se requiera una prueba de visión para obtener una licencia de conducir y para sus sucesivas renovaciones.

Los anteojos de sol pueden afectar en forma favorable o desfavorable la conducción. Depende de la selección del anteojo. Es posible que algunas gafas de sol no permitan que entre suficiente luz a los ojos, lo que perjudica la visibilidad, mientras que otras pueden tener un cierto color de lente que afecta negativamente el espectro y el contraste de colores que se distinguen para un conductor. Por otro lado, una buena selección de anteojos de sol permite que la vista se canse menos cuando hay mucha luz ayudando a conseguir mayor nitidez y contraste de los colores, fundamental a la hora de conducir con seguridad.
Como dijimos muchas veces, las conducción segura empieza antes de subirse al auto. En este caso, empieza cuando vamos a la óptica y seleccionamos los anteojos. Una mala selección de gafas aumenta el riesgo de un accidente automovilístico. A continuación veremos en qué debemos fijarnos para tener unas gafas de sol que aumenten la seguridad en la conducción.
Lo primero que debemos fijarnos es que sean UV400, no por la conducción sino por la salud de nuestros ojos. Para ello deben cumplir con la norma BS EN 1836: 2005. Para poder identificarlo suelen tener la marca "CE" en el interior del anteojo.
Los colores de las lentes afectan en la cantidad de luz visible que alcanzan los ojos, en qué tan bien una persona puede ver ciertos colores y en el grado de contraste visual. Elegir el color de tinte incorrecto puede interferir con su capacidad de reconocer el color de las señales de tráfico (sobre todo el color de los semáforos) y no detectar posibles peligros. Los tonos rosados, azules y verdes causan la mayor distorsión de color y nunca deben usarse mientras se conduce porque aumentan la incapacidad para distinguir el color rojo. El gris y marrón, por otro lado, son los mejores tonos para conducir porque no distorsionan los colores. El amarillo y el ámbar, si bien aumentan el contraste, en mi experiencia personal no logran evitar el encandilamiento (Si es daltónico leve las gafas correctoras de daltonismo pueden ser muy útiles).
Además del color de la lente, la densidad de color (o de la tinte) es muy importante. Si el anteojo es clase 4, no debe usarse para manejar y si la clase es 1 o mayor, no debe usarse de noche (para saber más de densidad de tinte, vea "¿qué clase de anteojo tenés?" donde podrá ver las diferentes clases de densidad de tinte y sus usos).
Las personas que llevan gafas suelen ver puntos de luz que no aparecen en el campo de visión natural. Estos puntos de luz se crean cuando se reflejan en la lente las fuentes de luz que están detrás del usuario. Por este motivo, las gafas deben contar con un recubrimiento antirreflejante. No usar un revestimiento antirreflectante sobre ambos lados (sobretodo el interior), trae aparejado el problema que si detrás el auto hay una fuerte iluminación le puede traer un reflejo en la lente y el conductor no puede ver. Esto también se puede corregir con un tipo de anteojos envolventes que no permiten que ingrese luz del lado interior. Otro beneficio del recubrimiento antirreflectante es que repele el agua y la grasa, lo que facilita mantener sus gafas de sol limpias y claras.
Las lentes fotocromáticas, "Transition" estándar o sensibles a la luz, son aquellos que cambian la densidad del tinte dependiendo del grado de exposición a los rayos UV. Para la conducción, estos lentes cambian muy despacio y el parabrisas puede bloquear hasta el 40% de la luz ultravioleta y retrasar aún más la velocidad en la que las lentes cambian densidad del tinte. Esto puede ser peligroso,ya que los conductores podrían terminar enceguecidos por estar demasiados oscuros o encandilados por estar demasiados claros, especialmente al ingresar y egresar de un túnel. Existen en el mercado lentes fotocromáticos especiales para el conductor, pero le recomiendo que lo verifique con el certificado del tratamiento fotocromático.
A veces se prefiere para conducir un tinte más oscuro en la parte superior de la lente (vista de lejos) que en la parte inferior (vista de cerca). Esto posibilita ver más claro el tablero interior mientras se está protegido del sol. Esto se lo conoce como tinte graduado o en degradé. Este tipo de lente es efectivo cuando el sol está elevado pero resulta inútil cuando el sol está bajo en el horizonte debido al cambio en la densidad del tinte más abajo en la lente. Además, distorsionan ligeramente la visión lateral sin embargo, la mayor parte de la gente se acostumbra rápidamente y no resulta un inconveniente.
El polarizado es una buena opción para los conductores porque reducen drásticamente el resplandor de los faros y la luz que se refleja en las superficies mojadas de la carretera o en los otros autos. También te protegen de los rayos de sol del amanecer como del atardecer. Esto relaja la conducción al reducir la tensión en los ojos y brinda más seguridad. Las lentes polarizadas también pueden ser útiles en condiciones de neblina o niebla, ya que pueden ayudar a mejorar el contraste y agudizar los detalles. El inconveniente del polarizado en las lentes es que su efecto se superpone con el polarizado de las pantallas de LCD pudiendo aparecer la pantalla negra.
Aparte de las lentes, hay otras recomendaciones en cuanto a cómo debe ser el diseño de los anteojos para conducir. Cuando se conduce, es importante mantener su visión periférica despejada y protegida del sol. Los cuadros o marcos de gran tamaño, pueden obstruir su visión periférica, lo que dificulta ver los peligros en la carretera. Los marcos con lentes grandes y brazos finos, estrechos en la zona de las sienes, como los aviadores, son buenos para mantener la visión periférica y al mismo tiempo proteger del sol. Los estilos envolventes también son buenos para proporcionar protección solar desde todos los ángulos sin obstruir su visión y evitando deslumbramientos por la entrada de luz lateral donde no cubre el cristal. Otra ventaja del marco envolvente, es que impediría que entren en el globo ocular partículas de polvo procedente del aire, de los otros vehículos de la vía o de los diferentes elementos del paisaje si el habitáculo se encuentra abierto.
Lo último a tener en cuenta es el peso del anteojo. Si vamos a hacer trayectos cortos quizá no lo notemos, pero para viajes largos unas gafas de sol pesadas pueden acabar siendo molestas y acabemos dejándolas de usar, por lo que el anteojo debe ser, además, liviano.
En lo personal, a la hora de seleccionar un anteojo para conducir, yo prefiero que sea polarizado, clase 3 de tinte marrón con tratamiento antirreflejo y antirayaduras y que a la hora de ponérmelos no pueda ver el marco de los anteojos. Pero ojo, si no tienen el certificado de UV400, no me los llevos.
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