Como tomar una curva
Tomar una curva parece algo sencillo y que le solemos quitar importancia y a pesar de no ser una maniobra compleja, debemos estar preparados para ciertas circunstancias en las que nos vemos involucrados para no perder el control del vehículo o incluso cruzarnos al carril contrario.
Para aprender a doblar, no debemos seguir los comportamientos de los pilotos de carrera, ya que ellos fuerzan ciertos comportamientos del auto para lograr objetivos puntuales, como hacer la curva más rápida pero menos segura o ganar posiciones y tapar el sobrepaso de otros vehículos, o cualquier otra intención que tenga el piloto en la carrera.
Debemos tener en cuenta que cuando tomamos una curva, existe una fuerza centrífuga que tiende a sacarnos para fuera de la curva. Por suerte, esta fuerza se contrarresta con las de los cuatro neumáticos que nos mantienen en la trayectoria. Sin embargo, cuando la adherencia de los neumáticos no alcanza, el auto comienza a derrapar hacia el lado exterior de la curva o haciendo trompos. Esta fuerza centrífuga, es proporcional al cuadrado de la velocidad e inversamente proporcional al radio de la curva. Esto quiere decir, que cuanto más cerrada es la curva, más despacio debemos tomarla para mantener una trayectoria segura.
Además, de la fuerza centrífuga que nos saca de la curva, tenemos la dificultad de que cuando tomamos la curva, nos falta la visión, y por ende, la anticipación se hace difícil. Para ello, debemos estar preparados sabiendo qué hacer si ocurre un imprevisto. Para ello debemos tener en cuenta la posición de las manos en el volante, donde debemos doblar con el método tira y empuje y colocar los brazos paralelos con las manos en la posición de las 09:15 para poder realizar cualquier maniobra de manera rápida si nos encontramos algo en la trayectoria de la curva como puede ser una rama, una caja de cartón, o cualquier otra cosa. En la medida de lo posible (curvas con doble carril), se debe esquivar por fuera de la curva para no aumentar la fuerza centrífuga cerrando la curva. En caso contrario, si tenemos que esquivar para el centro de la curva, el auto puede derrapar y no responder, por ello la curva a la derecha la debemos tomar más despacio que la curva a la izquierda, dado que si ocurre un imprevisto y derrapamos, en un caso nos vamos del camino y en el otro nos cruzamos de carril.
Durante la curva, nuestro comportamiento seguro dependerá del vehículo que estemos manejando. A pesar de ello, en todos los casos, cualquiera que sea el vehículo, tenemos que hacer movimientos suaves para no perder la adherencia de los neumáticos. A base de acelerador y freno, podemos cargar más o menos peso al tren delantero y viceversa con el tren trasero. Si estamos al límite, y le agregamos tracción (para atrás o para adelante) es factible que pierda adherencia y por eso los movimientos deben ser suaves.
Veamos el caso de conducir un vehículo de tracción delantera con motor delantero. Al entrar pasado de velocidad, al vehículo le va a costar seguir la curva y tenderá a seguir derecho, para evitarlo, debemos levantar el pie del acelerador y girar un poco más el volante. En las competencias de Rally, los conductores hacen esto mismo, pero de manera muy brusca (incluso llegan a apretar el freno) buscando adrede que el vehículo se fuera de cola. En caso de que por el susto, hubiéramos hecho alguna maniobra brusca o estábamos demasiado pasados en velocidad, vamos a sentir que el vehículo se nos va de cola y para volver a tomar el control, tenemos que apretar el embrague e ir girando el volante para afuera de la curva para volver a tener la adherencia con la calzada. Luego volvemos a tomar la trayectoria segura y finalmente sacamos el pie del embrague para retomar la conducción normal. Esto ocurre porque en este tipo de vehículo, al sacar el pie del acelerador, las ruedas delanteras van a frenar generando un par de fuerzas y el vehículo va a tender a que la cola del vehículo nos pase por fuera de la curva provocando el trompo. Por eso, al apretar el embrague, las cuatro ruedas van frenando solas y parejas. Una vez enderezado el vehículo, podremos sacar el pie del embrague para que el vehículo comience a frenar con el motor de manera controlada. Como para realizar esta maniobra es necesario mucha práctica, es aconsejable, entrar a la curva sin acelerar ni frenar (se debe frenar antes de girar el volante), y con el pie izquierdo sobre el embrague, para poder apretarlo en cuanto sintamos que el vehículo está comenzando a derrapar o hacer algún movimiento no habitual. A modo de detalle, el pie derecho, debe estar sobre el pedal de freno sin apretarlo. Pero en este caso no es para tomar el control si el vehículo pierde la trayectoria, sino para poder frenar lo antes posible, si al tener la visibilidad, nos encontramos con algún bloqueo del camino (como puede ser un camión volcado).
Si el vehículo que conducimos, es motor delantero pero tracción trasera (caso típico de las pick up), no debemos apretar el embrague, en caso de que notemos que el vehículo comienza a irse de cola, deberíamos sacar el pie del acelerador y ayudar abriendo la trayectoria con el volante hasta recobrar el control. Esto ocurre porque el motor baja las revoluciones y va a tender a frenar las ruedas que traccionan, en este caso, las traseras, al frenar estas ruedas se genera un par de fuerzas que tiende a enderezar al vehículo, abriendo el radio de curvatura y bajando la fuerza centrífuga. Por el contrario, si entramos a la curva despacio y al sentirnos confiados, aceleramos, puede ocurrir que el vehículo derrape para afuera de la curva. Por este motivo, no debemos aumentar la presión en el pedal nunca en una curva si conducimos este tipo de vehículos.
Como corolario final, debemos frenar a la velocidad adecuada antes de doblar el volante y entrar a la curva, con las manos en la posición 09:15, el pie izquierdo listo para apretar el embrague y el pie derecho con movimientos lentos sobre el pedal del acelerador o posicionado sobre el pie del freno.
En los siguientes links, puede obtener mas información relacionada al tema



