El equipo de radio y la conducción

24.01.2020

Lo que hoy notamos como un equipamiento habitual del auto, incluso de uno base, no siempre venían en los vehículos de serie, de hecho, tardo como cien años en aparecer las primeras radios de serie (de 1808 a 1920). La radio móvil fue impulsada por George Frost, quien desarrolló un prototipo de recepción adaptado compacto que se instalo por primera vez en un Ford T. Sin embargo, la primer radio de serie instalada en un auto fue en un Studebaker, un fabricada por la compañía Blaupunkt.

Durante el avance tecnológico de la Segunda Guerra Mundial, la radio se expandió a nivel mundial y con el pasar de los años se popularizó mientras el costo iba disminuyendo. En un principio se comercializaban las radio AM, para luego llegar las FM.

En estos días, la radio también incluyen programas de radio y CD's de bandas sonoras o de nuestros artistas favoritos, disponemos de una serie de dispositivos que nos permiten personalizar la música que queremos escuchar: a través de USB con nuestra propia recopilación, por conexión Bluetooth entre el coche y nuestro teléfono móvil, con sistemas en los que se integra el teléfono móvil en el coche para acceder a su contenido, como Apple CarPlay, Android Auto o MirrorLink, diferentes canales para escuchar música en streaming, aplicaciones como Spotify... Las opciones para escuchar música en el coche son muy variadas y pueden ser un buen acompañante del conductor, sobre todo cuando se viaja sin compañía. Joe Goddard (del grupo Hot Chip), compuso el tema "Momentum" (disponible en Spotify), a pedido de Ford, con el fin de acompañar al conductor al trabajo. Sin embargo, todas estas tecnologías puede jugarte una mala pasada. Para muchas personas el coche se convierte en su lugar favorito para escuchar música mientras que manejar y escuchar música se ha convertido en algo totalmente normal, pero una cosa está clara: la música puede alterar nuestra percepción del tiempo y crear una realidad temporal alternativa. Aunque no lo puedas creer, la música puede, hacerte desconectar y aislarte dentro del habitáculo del vehículo y, por tanto, hacerte perder el sentido de la responsabilidad con tu seguridad y la del resto.

El equipo de radio es uno de los principales distractores internos del vehículo. Esto es así porque distrae de dos maneras, por un lado produce una distracción motora y por otro una cognitiva. Manejar el equipo de audio, puede distraerte unos 3 segundos, que si circulas a 120 km/h recorres una cuadra distraído. Además por un lado, escuchar canciones a un elevado volumen puede perjudicar tu atención. El volumen alto no te deja para prestar atención a todos los estímulos que vamos a encontrar: señales de tráfico, bicicletas, motos, peatones. Pero por otro, la universidad St. John's de Newfoundland, en Canadá, revela que el ritmo de la música afecta al pulso cardíaco y a la actividad cerebral; lo cual afecta negativamente la reacción del conductor (un 20% con ritmos más acelerados). Esto se confirma por varios profesionales. Manuel Martín-Loeches, profesor titular de Psicobiología de la Universidad Complutense de Madrid y coordinador del área de Neurociencia Cognitiva lo explica indicando que tenemos dos vías, una a la que atendemos voluntariamente y otra que capta nuestra atención de forma automática (como un estímulo peligroso o inesperado) y la música ocupa la segunda vía. Kahneman llama a estas dos formas de actividad cerebral System 1 y System 2. El primero es automático, intuitivo e inconsciente, mientras que el segundo es ese pensamiento racional, lento, deliberado. La psicóloga María Álvarez indica que escuchar música implica al cerebro emocional, al cerebro neurovegetativo y al cerebro racional, sin casi ninguna parte que no se vea afectada por la música. La universidad alemana de Dortmund concluía que los conductores que escuchan música pop-rock tienen a conducir más rápido y de manera más agresiva que los que eligen música clásica. La psicóloga Vicky Williamson lo explica indicando la música pop ocupa menos espacio en la mente del oyente porque es simple y repetitiva por lo que la gente tiende a saberse la letra de memoria. La empresa Populus de Reino Unido, confirma que quien escucha música rock al volante tiene más probabilidad de verse implicado en un accidente frente a la música pop, sin embargo, tampoco recomienda escuchar música jazz porque aumenta la posibilidad de cometer infracciones (sobre todo por excesos de velocidad) debido a que la complejidad del jazz obliga al conductor a estar más atento a la música y se distrae más a menudo.

En consecuencia, todos los estudios sobre cómo la música influye en la conducción concluyen que la música más rockera o heavy-metal nos puede provocar pisar más fuerte el acelerador, el rap conlleva una conducción más agresiva y con menor nivel de atención, mientras que la clásica nos facilita una conducción más relajada sin embargo, pueden provocar más errores al volante porque nos hacen perder la concentración más fácilmente. Las frecuencias altas, los sonidos llamados agudos, afectan a la percepción y a la memoria; las medias a procesos neurovegetativos como el ritmo cardíaco o las emociones y las bajas o graves a la conducta motora. Pero también la música se puede convertir en una aliada de determinados procesos cognitivos y cuando viajamos por una autopista o autovía se recomienda escuchar una música más estimulante o un programa de radio interesante que evita la somnolencia y la monotonía. En el embotellamiento es preferible escuchar música más relajante, una conversación, o algo que eviten reacciones agresivas o de nerviosismo. Los expertos dicen que la canción más segura es la que tiene un tempo similar al del corazón, entre 60 a 80 latidos por minuto.


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